Diario de viaje;
Orocue, Casanare, 5° 24´ de Latitud Norte y 71° 43´ Longitud Oeste.
La inmensidad del llano se abre ante mis ojos, su esplendor y grandeza se quedan cortos ante cualquier expectativa,
Orocué el pueblo de La Vorágine, pareciera que se hubiese quedado inmovil,
estatico ante el arroyador paso del tiempo, un caserio en medio de la inmesidad del llano se abre ante nuestro ojos, donde la inmesidad del llano se queda corto,
un lugar de la tierra bendecido por el agua, Seis meses de lluvia, seis de sol. Junio son las constantes en este lugar a tal grado que en un solo dia de lluvias alanza a llover lo que en Bogota llueve en un año, su paisaje plano, se ve enmarcado por las extensas sabanas del llano que se
queman y se inundan de manera tal que las humaredas y lagos artificiales se
mergen entre los pastizales y las selva, donde conviven animales pajaros, e insectos,
un paisaje surreal, donde la
inmensidad de las selva, y la arrongacia del colonizador humanoLa
historia de este pueblo es tan desconocida como lo son las
selvas del Orinoco que durante el siglo XIX y comenzando el XX Orocué fue un
puerto importantísimo del río Meta en donde, entre otras cosas,
entraron por primera vez al país algunos elementos,
Coca-Cola teniendo entonces presencia de consulados y oficinas comerciales de toda indole,
de Europa principalmente,
paradojicamente hoy dia dificilmente se consiguen
productos importados, y si los hay son de un
altisimo valor.

Nos Embarcamos en una
estrecha lancha, la cual pretende llevarnos rio abajo hasta un pueblo llamado
Santa Rosalia, en el Vichada, donde pretendemos ver como los cuerpos de agua que conforman los tejidos acuáticos de la región a modo de
venas que circulan por la inmensidad del llanos, en algunos tramos el rio es tan grande que pareciera no tener un final,
un oceano de agua dulce, en otros, su caudal se vuelve estrecho y la
maleza pareciera tomarse buena parte del rio.

con el
dia, llega la noche, en medio de la inmensidad del rio Meta, paramos en un playon en una orilla para
pasar la noche, nunca antes habia experimentado una
noche come aquella, la oscuridad era tal, que el cielo y la tierra parecian volverse uno solo, y el
reflejo de las estrellas sobre el rio, eran la unica
frontera visible entre el agua y la playa.
Tras una pequeña e improvisada hoguera, experimentamos un aguacero solo comparable con uno de proporciones biblicas, donde los rayos hacian un estruendo que con su eco, retumbaban en todos y cada uno de los rincones de nuestros improvisados chinchorros. esta sera una noche de nunca olvidar.

Durante el
viaje de regreso, solo podia pensar como hubiese sido este trayecto en epocas donde no se contaba con motores fuera de borda,
el calor y la humedad eran intensos, y donde el
paisaje cada vez mas se hacia
tedioso y constante, al grado de tornarse
desesperante por cuanto eran horas y horas de
navegar sin aparente rumbo, sin vestigio de civilizacion o
presencia humana alguna.
Al cabo de un dia entero de viaje,
llegamos a nuestro destino, solo para darnos cuenta que un
viaje que tardo un par de dias, parecia haber
tardado mas de una decada pero que nunca se borraria de
nuestra memoria.

Estuve en el
Parque Ecotemático Wisirare. Aunque este lugar originalmente fue concebido como un
gran sistema de canales de riego para cultivos (hace unos 30 años), este falló y terminó creando un
estero (un humedal llanero) de
forma inducida, pero con características interesantes desde el punto de vista ecológico lo que nos demuestra que el ser
humano así sea por accidente puede inducir la
creación de ecosistemas complejos donde confluyen
aves migratorias con especies en vias de extincion , se ha hecho lo posible por conservar una muestra del paisaje local incluyendo una especie en
peligro crítico de extinción como lo es el
caimán del llanero (Crocodylus intermedius). durante la al parque visita tuvimos un encuentro con un
caballo salvaje, el cual enmarca perfectamente el
espiritu llanero, un espiritu
libre, indomable y hermoso en toda su expresion.
Por ultimo, tuvimos la experiencia de trabajar con la palma de cera, una especie en vias de extincion con la cual pretendiamos hacer algun artefacto que basado en la genética del agua en la Orinoquia colombiana, en un contexto de complejidad simbolizara nuestro pasar por estas tierras, este material debia ser trabajado por medio de la ayuda de un grupo indigena local que nos enseñaria a trabajar este material, esto no se dio, por lo cual tuvimos que recurrir a nuestro ingenio para hacer algun tipo de tejido, dejando como resultado un objeto que muy pocos de nosotros entendimos, y un desperdicio de material inmenzo que sirvio como combustible para una enorme hoguera que nos calento durante la ultima noche en Orocue.
En conclusion, si bien es cierto el workshop nos dejo muchas dudas sobre la verdadera genetica del agua, nos permitio conocer una parte de colombia absolutamente desconocida, indomable, salvaje, un lugar en la tierra donde el agua, la tierra y el cielo confluyen, y donde la naturaleza se ve enmarcada claramente como la ultima frontera, indomable, exuberante, y desconocida.
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